En su póster publicitario para las producciones del teatro de muñecas Noh (1969), por ejemplo, colocó imágenes icónicas en un campo de oro-y-azul luminoso, combinando imágenes tradicionales con un caprichoso sentido contemporáneo.Con el paso del tiempo, los efectos de montaje se volvieron muy importantes para Yokoo y para sus diseños de fotografía y elementos gráficos llenados con luminosidades dramáticas.
Una muy distinta visión emergió del trabajo de Sato Koichi, quien de los años 70 creo otro mundo y afirmación de diseño metafísico. Utilizó mezclas de colores con un suave brillo, bastos colores y modulo la caligrafía, y estilizó las ilustraciones para crear una visión poética que llevaba desde quietud completa a una celebración exuberante. Por ejemplo, en su cartel (1988) para una obra musical- la cual fue adaptada de un ritmo de tranquilo a una fiesta- Sato combinó un cielo astronómico con una huella de mano brillante en un aura de lavanda y azul que evoca un sentimiento de atmósfera efímera en medio del espacio. Esa clase de diseños adquieren un raro nivel de poesía visual.
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